Venezuela: tres caminos para el futuro del chavismo y la transición

11 marzo, 2026

La situación política en Venezuela continúa siendo incierta. El chavismo no ha llegado a su fin, sino que se mantiene en un juego prolongado donde aún no está claro quién tiene la ventaja real. Diosdado Cabello sigue al mando del poder interno, mientras Delcy Rodríguez actúa como pieza clave en las negociaciones entre Estados Unidos y el PSUV. Washington promueve una transición política, mientras el chavismo ofrece una narrativa de paz, pero ambos requieren tiempo para consolidar sus objetivos.

La cuestión central ya no es si el Cártel de los Soles fue derrotado en enero, sino quién está utilizando a quién en esta alianza frágil, sostenida con petróleo, amnistías limitadas y un clima de temor temporal.

Existen tres escenarios posibles para el futuro inmediato:

Primero, un reciclaje autoritario: el chavismo mejora ligeramente la economía gracias a reformas petroleras que fortalecen al Estado y al PSUV, sin afectar el poder de Cabello. Amnistías selectivas mantienen el miedo sobre líderes y medios. Estados Unidos obtiene petróleo y cierta estabilidad a cambio de tolerar una democracia limitada con un núcleo autoritario intacto. Esto podría traducirse en un “chavismo 3.0” que gobierna con un aparato represivo vigente y economía paralela, por años.

Segundo, una transición negociada: Washington condiciona cada avance petrolero y alivio de sanciones a pasos concretos como amnistía real, garantías para medios, desmovilización parcial de colectivos y reformas electorales con plazos claros. Cabello cedería parte de su control a cambio de garantías personales, manteniendo al PSUV como fuerza política pero sin hegemonía absoluta. La oposición democrática entraría a un gobierno de transición con elecciones competitivas en 18 a 24 meses.

Tercero, una ruptura híbrida: el desgaste social y la crisis económica desencadenan protestas caóticas y un endurecimiento represivo. La coordinación entre el chavismo y Estados Unidos se fractura, la producción petrolera cae por sabotajes y conflictos, y la posibilidad de una transición ordenada se desvanece. Esto podría derivar en un chavismo más violento o en una crisis profunda con consecuencias humanas graves y riesgo de intervención externa.

En los próximos meses se definirá si Venezuela continúa bajo un chavismo que se adapta sin cambios profundos, avanza hacia una transición pactada o se encamina a un estallido social y político. Aunque líderes como Cabello, Delcy y figuras estadounidenses intentan controlar el rumbo, el papel decisivo dependerá de la capacidad de la sociedad venezolana para actuar y cambiar su destino.

Información basada en reportes publicados por El Nacional.

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