Tarjetas de crédito venezolanas solo “sirven para abrir una puerta si se tranca”

29 agosto, 2023

Una tarjeta de crédito venezolana no cubre, por ejemplo, una cena para dos en un restaurante, mucho menos alcanza para comprar un electrodoméstico: el crédito en Venezuela es inexistente en la práctica.

«La mayoría de las tarjetas de crédito sirven para abrir una puerta si se tranca, para más nada», comenta a la Voz de América el economista Alejandro Castro, que explica que «una economía moderna tiene crédito en mayor o menor medida».

En Venezuela la cartera crediticia a duras penas llega al 1,5% del producto interno bruto (PIB), según estimaciones privadas. Es la más baja de América Latina. Y «ronda los 1.000 millones de dólares que equivale a 1,5% del tamaño de la economía», sigue el experto.

En 2018, la cartera de crédito cayó a 750 millones. El año anterior había sido de 12.000 millones, según reportes de agencias. En ese entonces la hiperinflación y la depreciación del bolívar diluyeron las deudas.

Y aunque en 2022 la economía venezolana experimentó cierto rebote, gracias a mejoras en el rendimiento petrolero y a una flexibilización de medidas de control estatal sobre las finanzas, el crédito nunca despegó.

Entonces, Castro insiste: «el crédito es fundamental para reactivar la economía venezolana».

Nicolás Maduro ha pedido a los bancos que financien a pequeños empresarios y productores agropecuarios, pero se ha avanzado poco. Y el rebote económico comienza a pasar.

La economía cayó siete puntos en el primer semestre de 2023 y el país entró nuevamente en recesión, según el Observatorio Venezolano de Finanzas, que se ha convertido en una referencia independiente ante la falta de data oficial. Pero, el gobierno continuamente lo desmiente.

Un «sustituto» al crédito

Entonces, con aplicaciones móviles se busca saciar esa demanda de préstamos, pero en cantidades aún muy limitadas.

«En otros países, en Brasil, Chile, está super desarrollado y aquí está comenzado a funcionar. En un país donde el crédito es prácticamente inexistente, sobre todo a nivel de particulares puede ser una opción», refiere la economista Graciela Urdaneta.

«Obviamente no va a ser un crédito para que te compres una casa o un carro, pero para microcréditos puede ser una buena alternativa», sigue Urdaneta.

Cashea, por ejemplo, es una plataforma de «compra hoy y paga después», que nació en 2022. El crédito que ofrece va de 50 a 200 dólares.

Pedro Vallenilla, fundador de Cashea, explica que el negocio está dirigido a un sector de la población que gana entre 100 y 400 dólares mensuales.

«Es un modelo de negocio que ha funcionado a nivel mundial y que viene a cubrir esa necesidad de los comercios de poder darle facilidades de pago a sus usuarios», afirma Vallenilla.

Cashea cuenta con más de «300, 400 tiendas a nivel nacional». Y es una aplicación para la venta en cuotas sin interés y con el comercio realizando el financiamiento.

Vallenilla explica que «en cuestión de tres minutos y medio te puedes descargar la aplicación y se te aprueba una línea de compra».

Pero el mercadeo no es fácil.

La Voz de América acompañó a usuarios que querían aprovechar para comprar en comercios con la aplicación, pero el internet en la mayoría de los casos falló y muchos no lograron descargar o usar la aplicación. Venezuela tiene uno de los peores servicios de conexión del mundo.

VOA

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