Caracas ha visto un crecimiento en la creación de parques destinados a perros, ubicados en municipios como El Hatillo, Baruta, Chacao y Sucre. Estos espacios buscan ofrecer áreas de esparcimiento para las mascotas y sus dueños, pero su diseño y uso evidencian una falta de cultura que limite su verdadero aprovechamiento y cuidado responsable.
Un ejemplo reciente es el parque de La Lagunita, inaugurado hace apenas dos semanas. El lugar luce impecable a simple vista: estructuras de agilidad brillantes, cercado metálico de 83 metros bien delimitado y áreas con grama y caminerías. Sin embargo, expertos en entrenamiento canino señalan que el suelo rígido de cemento debajo de los obstáculos es un riesgo para la salud articular de los perros, ya que no amortigua caídas ni protege sus articulaciones.
Helena Mirabal, entrenadora con más de 25 años de experiencia en pastores Malinois y agentes K9, afirma que “es estético, pero no está pensado plenamente en el animal sino en el embellecimiento de la zona”. La preocupación se centra en que estos proyectos priorizan la imagen y no realizan estudios previos sobre las necesidades reales de los animales ni la educación a sus dueños.
El parque de La Lagunita tiene 1.100 metros cuadrados, con 750 metros de grama, zonas de hidratación, iluminación eficiente y seguridad conectada al Centro de Control Integral (CCI). Abre de 7:00 am a 10:00 pm. Sin embargo, la infraestructura actual no garantiza que se trate de un espacio seguro para la actividad física canina, pues la diferencia entre un parque recreativo y uno de agilidad no siempre se entiende ni se respeta.
Usuarios que visitan estos lugares valoran la recuperación de espacios y la iniciativa, pero también reconocen que falta conciencia y un reglamento claro que asegure la salud y bienestar de las mascotas. Dos dueños de Akitas americanos en el parque de La Lagunita resumieron su experiencia: “Está muy bonito. Funciona. Ojalá se mantenga”.
Este contraste entre la intención de las autoridades y la ejecución técnica se repite en otros parques caninos de la ciudad. Además, la actitud y cultura de los dueños juegan un papel fundamental para que estos espacios cumplan su función social y ambiental.
En definitiva, Caracas avanza en ofrecer áreas para perros, pero el desafío está en fomentar la tenencia responsable y mejorar la infraestructura para proteger a los animales, garantizando que estos parques sean lugares de bienestar real y no solo visual.
Información basada en reportes publicados por El Nacional. Fuente original.

