El domingo 8 de marzo, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, envió un mensaje directo al pueblo iraní, señalando que “el momento de la verdad se acerca”. En sus redes sociales, Netanyahu afirmó que Israel no busca dividir Irán, sino liberar al país y establecer una convivencia pacífica.
El líder israelí destacó que la liberación del país depende del pueblo iraní, al que describió como “valiente” y que ha sufrido durante mucho tiempo bajo la tiranía. Añadió que si los iraníes se levantan en este momento crucial, “no estará lejos el día en que Israel e Irán vuelvan a ser grandes amigos”.
Este mensaje llega en el contexto de un conflicto armado iniciado el 28 de febrero entre Estados Unidos, Israel e Irán. Según cifras oficiales de Teherán, el lado iraní ha sufrido más de 1.300 muertes. Por su parte, los bombardeos israelíes en el Líbano, en su enfrentamiento con el grupo chií Hizbulá, han causado cerca de 400 fallecidos.
En paralelo, el ejército israelí informó que atacó el cuartel general de la Fuerza Aérea de la Guardia Revolucionaria de Irán. Este centro es clave para el control de misiles balísticos y flotas de drones. Según el comunicado militar, el ataque forma parte de una serie de operaciones dirigidas contra múltiples objetivos del régimen iraní, al que califican como terrorista.
La escalada militar y las declaraciones de Netanyahu marcan un punto crítico en la tensión regional, con impactos directos en la estabilidad del Medio Oriente y la seguridad internacional.
Información basada en reportes publicados por El Nacional.
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