El jueves 12 de marzo, en Caracas, una marcha que reunió a trabajadores, jubilados, pensionados, estudiantes y dirigentes sindicales logró avanzar hasta las cercanías de la Asamblea Nacional, pese a intentos de bloqueo y presencia policial. La protesta se convocó para exigir un aumento al salario mínimo, que desde 2022 está congelado en 130 bolívares mensuales, equivalentes a aproximadamente 30 centavos de dólar.
La movilización inició en la Plaza Morelos, junto a la Defensoría del Pueblo, donde los manifestantes se encontraron con una tarima oficialista que bloqueaba el acceso a la avenida Universidad, custodiada por efectivos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB). A pesar de la música a alto volumen y consignas pro gobierno desde la tarima, los trabajadores manifestaron su descontento con la situación salarial y la falta de respuesta de las autoridades.
Melquiades Cedeño, docente jubilado con 31 años de servicio y una pensión de 250 bolívares, expresó: «No hay razón para que no nos dejen ni siquiera expresar nuestro descontento». Hugo Díaz, presidente de Fetraenseñanza, pidió directamente a la presidenta encargada Delcy Rodríguez una respuesta sobre el salario.
Ante el bloqueo, la marcha tomó vías alternas bajo la vigilancia policial, recorriendo parte del centro de Caracas. La protesta llamó la atención de empleados y transeúntes, evidenciando la criminalización de las manifestaciones pacíficas tras las elecciones presidenciales de julio de 2024.
Un oficial de la PNB mostró solidaridad con la causa, afirmando que «esta marcha sí tiene sentido». El educador Felipe Sánchez destacó que el reclamo va más allá del salario, es por la dignidad de la población, mientras las universidades carecen de presupuesto y el país enfrenta múltiples calamidades.
El grupo siguió su recorrido pasando frente al Ministerio Público y ante la mirada de empleados y trabajadores del Metro de Caracas, mayormente personas de la tercera edad. Alexander Castro, docente que vino desde el Zulia, señaló que la protesta es legítima porque «esto le pertenece al pueblo» y destacó las condiciones precarias de las escuelas en el interior del país.
En otro punto, una tarima oficialista en la esquina El Chorro se usó para pedir la liberación de Nicolás Maduro y Cilia Flores, supuestamente detenidos desde enero por fuerzas militares estadounidenses. Desde allí, se acusó de «traidores y asesinos» a quienes pedían aumento salarial.
La marcha fue desviada nuevamente por un piquete policial, pero los manifestantes superaron el bloqueo y continuaron su recorrido, demostrando su determinación y poniendo en evidencia la tensión entre ciudadanos y autoridades.
Información basada en reportes publicados por Runrun.es. Fuente original.

