Desde su captura el 3 de enero, Nicolás Maduro está recluido en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, Nueva York, en una celda pequeña que mide aproximadamente tres metros de largo por dos de ancho. Este espacio cuenta con una cama metálica, un retrete, un lavabo y una ventana estrecha que apenas permite la entrada de luz natural.
Maduro solo puede salir tres veces por semana durante una hora a un patio pequeño y enrejado, siempre con grilletes en manos y pies, escoltado por dos guardias. Durante ese tiempo puede ducharse, usar el teléfono con límite mensual y acceder a correo electrónico supervisado. Según fuentes consultadas, su confinamiento responde a razones de seguridad prolongadas, lo que lo convierte en uno de los internos de más alto perfil en la historia del centro.
El diario ABC de España reportó que el expresidente venezolano grita cada noche desde su celda: “¡Yo soy el presidente de Venezuela! ¡Díganle a mi país que he sido secuestrado, que aquí se nos maltrata!”.
El Centro Metropolitano de Detención alberga a personas en espera de juicio o sentencia, incluyendo figuras mediáticas y acusados de delitos federales graves. Algunos nombres destacados que han pasado por sus módulos son el rapero Sean ‘Diddy’ Combs, Ghislaine Maxwell, el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández y Hugo ‘el Pollo’ Carvajal.
La Unidad de Alojamiento Especial (SHU), donde está ubicado Maduro, es una zona de confinamiento en solitario que se usa para aislamiento disciplinario, prevención de suicidios o protección de internos de alto perfil o en riesgo. En la práctica, implica un encierro casi permanente bajo estrictas condiciones.
Un consultor penitenciario que ha trabajado en centros federales describió el lugar como “un infierno en la tierra”, debido a la falta de personal y recursos, y las condiciones de abandono en las que se encuentra.
La Oficina Federal de Prisiones no ha dado detalles específicos sobre la situación de Maduro, citando razones de seguridad y privacidad.
Información basada en reportes publicados por El Nacional.
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