Durante casi cinco décadas, Irán ha mantenido amenazas constantes contra Israel, con declaraciones que prometen eliminar al Estado judío y el desarrollo de programas nucleares y misilísticos para ese fin. En 2024, Irán lanzó ataques con misiles balísticos sin provocación previa, lo que llevó a Israel a responder en 2025 con la operación militar «León Ascendente», debilitando significativamente las capacidades nucleares y misilísticas iraníes.
Sin embargo, Irán ha seguido reforzando sus proyectos, instalando instalaciones subterráneas para proteger sus programas de ataques aéreos. Ante esta situación, Israel y Estados Unidos comenzaron el 28 de febrero la «Operación León Rugiente», con el objetivo de eliminar estas amenazas antes de que se concreten.
Esta acción no solo busca proteger la seguridad de Israel, sino también crear condiciones que permitan al pueblo iraní liberarse de un régimen que ha gobernado con opresión durante 47 años. Irán es señalado como la mayor fuente de desestabilización en Medio Oriente, financiador del terrorismo internacional y responsable de ataques terroristas en América Latina.
La operación apunta a ser un paso hacia la paz regional, facilitando la estabilidad y ampliando los Acuerdos de Abraham, además de fomentar nuevas alianzas entre países árabes y musulmanes.
Información basada en reportes publicados por El Nacional.

