En medio de la ofensiva militar contra Irán, donde Israel y Estados Unidos han lanzado ataques en cerca de 5.000 objetivos, hay un sitio estratégico que permanece intacto: la isla de Jark. Ubicada a 28 kilómetros de la costa iraní, esta pequeña isla de 24 kilómetros cuadrados alberga la terminal petrolera más importante del país, con el 90% de los hidrocarburos que Irán exporta.
La guerra ha causado más de 1.000 muertes, incluyendo al menos 100 niñas en una escuela bombardeada en Teherán el 28 de febrero, y daños severos en ciudades como Qom, Tabriz y Minab. Sin embargo, pese a los múltiples objetivos atacados, ni Israel ni EE.UU. han bombardeado la isla de Jark.
Neil Quilliam, experto en Medio Oriente de Chatham House, explica que este lugar es vital para la supervivencia energética de Irán. “Si lo atacan, el perjuicio en términos energéticos sería irreversible”, afirma. Además, señala que por el cierre del estrecho de Ormuz, un ataque a Jark sería complicado y poco efectivo estratégicamente.
La isla tiene aguas profundas ideales para la navegación de buques petroleros, a diferencia de la costa cercana. Su importancia se remonta a más de 2.000 años, desde el imperio persa, y ha sido puerto comercial bajo dominio portugués y neerlandés. En los años 50, durante el reinado del sha Mohammad Reza Pahleví, se convirtió en el principal centro de almacenamiento y exportación de petróleo de Irán, con infraestructura que incluso fue manejada por empresas estadounidenses hasta la revolución islámica de 1979.
Actualmente, Irán es el cuarto productor mundial de petróleo, y los precios ya están en niveles récord, una consecuencia inesperada para Washington cuando inició este conflicto.
La importancia de la isla de Jark y la evitación de ataques sobre ella demuestran el peso estratégico del petróleo en esta crisis y las limitaciones tácticas que enfrentan las potencias involucradas.
Información basada en reportes publicados por BBC News Mundo.

