Irán está evaluando ofertas de alto el fuego recibidas de países como China, Rusia y Francia. Sin embargo, ha dejado claro que la primera condición para aceptar un cese de hostilidades es que no se repita ninguna agresión previa.
Kazem Gharibabadi, viceministro de Asuntos Exteriores iraní, explicó en una entrevista que su país no inició la guerra ni la agresión, sino que se está defendiendo. Estas declaraciones surgen tras el rechazo del ministro Abás Araqchí a un alto el fuego inmediato, expresado en un programa de televisión estadounidense.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció mensajes contradictorios sobre la situación del conflicto, afirmando primero que la guerra «prácticamente había terminado» y luego señalando incertidumbre sobre su evolución futura. Trump destacó que en 10 días de conflicto, Estados Unidos atacó 5.000 objetivos, hundió más de 50 barcos, destruyó fábricas de drones y redujo las capacidades misilísticas de Irán a un 10% o menos.
En respuesta, la Guardia Revolucionaria de Irán señaló que sus misiles son «más potentes que al inicio de la guerra» y advirtió que está dispuesta a expandir el conflicto, asegurando que determinarán cuándo termina la guerra.
Este escenario refleja una tensión elevada y un futuro incierto en el conflicto, con cada parte señalando avances y condiciones para la paz.
Información basada en reportes publicados por El Nacional. Fuente original

