Cinco futbolistas iraníes que participan en la Copa Asiática Femenina en Australia pidieron refugio y protección a la policía local luego de negarse a cantar el himno nacional de Irán como forma de protesta ante la creciente violencia en Medio Oriente.
Tras el incidente, las jugadoras abandonaron el hotel del equipo y permanecen bajo custodia policial para garantizar su seguridad y evitar represalias de las autoridades iraníes, que las han calificado de traidoras en medios estatales.
La reacción internacional ha sido rápida: cerca de 47.000 personas firmaron una petición para que el gobierno australiano, a través del ministro de Interior e Inmigración Tony Burke, les otorgue asilo político. La solicitud expresa preocupación por el bienestar y la integridad de las deportistas.
Al día siguiente del primer partido, las futbolistas accedieron a cantar el himno nacional mientras realizaban un gesto similar a un saludo militar, un acto forzado por las circunstancias. El equipo técnico acompañó el momento colocando la mano sobre el corazón.
Este caso destaca la vulnerabilidad de atletas que enfrentan presiones políticas y sociales al representar a sus países en eventos internacionales.
Información basada en reportes publicados por El Nacional.

