La reciente obra literaria de Liliana Lara nos invita a un recorrido por espacios donde el tiempo externo parece detenido y la realidad se fragmenta en compartimientos secretos. A través de relatos que mezclan elementos de road movie con atmósferas oníricas, la autora explora cómo los objetos y los rituales conservan las palabras y los recuerdos que el paso del tiempo y las adversidades amenazan con borrar.
En relatos como «Un viejo manuscrito», la protagonista Esther enfrenta la pérdida de sus propios recuerdos mientras cumple con su labor burocrática, buscando reconstruir su historia en gavetas y compartimientos olvidados. Otro cuento, «Exhibición permanente», aborda la relación entre la vida y los rituales que marcan su ritmo, a través del hallazgo de objetos ligados a ceremonias hebreas de nacimiento, matrimonio y muerte.
El relato «Un paisaje alpino» mezcla la búsqueda personal con paisajes desolados, donde un vehículo antiguo atraviesa pueblos sin señales ni reglas, simbolizando una realidad interna y fragmentada. De manera similar, «Gavetas que no abren» presenta a una extranjera que intenta orientarse en una ciudad desconocida a partir de sus recuerdos y vivencias previas, guardadas en sus propias ‘gavetas mentales’.
Otros cuentos, como «Masada», «Migdal Or» y «Ojos de esmalte», profundizan en la búsqueda de objetos perdidos y la evasión de rutinas mecanizadas y opresivas. En «Método rumano para dejar de fumar», la palabra se presenta como un elemento fugitivo, atrapado en un limbo que refleja la dificultad de comunicarse y preservar la identidad.
Finalmente, en «Casas vivas», una cuidadora de casas deshabitadas establece conexiones psíquicas con lugares distantes, donde los objetos conservan fragmentos de palabras y memorias, reconstruyendo un alfabeto perdido de un hogar antiguo. La entrega de un mapa lleno de símbolos en lugar de palabras refleja la complejidad de encontrar orientación en medio del olvido.
La obra de Liliana Lara no solo narra historias, sino que también invita a reflexionar sobre cómo el tiempo, la memoria y el lenguaje se entrelazan en nuestra experiencia humana, especialmente en contextos de migración, pérdida y cambio.
Información basada en reportes publicados por El Nacional. Fuente original

