El Tao y la comprensión del Creador más allá de la razón

14 marzo, 2026

El concepto del Tao es un tema complejo que despierta gran interés en la humanidad, pues aborda ideas que van más allá de lo que la razón puede explicar. Según Mario Múnera Muñoz, principios como el amor, la bondad, Dios y la humildad no pueden ser definidos ni nombrados, porque trascienden lo físico y racional. Intentar racionalizarlos destruye su esencia.

Un ejemplo de esta limitación es la imagen antropomorfa de Dios creada por el ser humano, que refleja defectos humanos y se ubica en un lugar del universo, como un ser castigador o premiador. Este concepto, sostiene el autor, es una construcción que la razón puede destruir.

El autor invita a explorar definiciones más profundas, como la de Spinoza, quien afirmaba que cada partícula del universo contiene al Creador y que somos un reflejo del macrocosmos. También cita el Tao Te King, que describe a Dios como la plenitud contenida en el vacío y el vacío contenido en la plenitud, una idea que apunta a que Dios no está en la razón sino en nuestro interior.

Si alguien lo llama ateo por no creer en el Dios tradicional, acepta esa etiqueta, pues su postura es que Dios no se cree, sino que se comprende. Para quienes alcanzan un alto nivel de conciencia, Dios es “inefable”, “innombrable” y “no manifestado”. Nosotros y el universo somos manifestaciones de esa realidad suprema.

El respeto por el universo y sus seres es fundamental, pues al dañarlos se daña al Creador. Múnera alerta sobre la tendencia humana a apropiarse y dominar el mundo, olvidando que todo merece cuidado y respeto. La energía universal y el amor que contiene deben ser protegidos desde lo más pequeño hasta lo más grande en nuestro entorno.

La misión humana es abrir la consciencia, liberarse de dogmas, fanatismos y ambiciones que nublan la verdad. Esta verdad está más allá de la dualidad, de las leyes y no se puede nombrar completamente. El concepto de pecado y demonios, añade, fue creado para controlar a las personas; en el universo nada es pecaminoso ni demoníaco.

La clave está en vivir en equilibrio, en el centro, evitando los extremos de lo bueno o lo malo, que representan desequilibrios. En este estado, el orgullo y la humildad pierden peso porque la existencia se centra en el equilibrio.

El Kybalion enseña siete leyes universales que rigen todo, incluyendo el principio de causa y efecto, que forma parte de este entendimiento integral del universo.

Información basada en reportes publicados por El Nacional. Fuente original.

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