El legado de la dictadura en Cuba y sus consecuencias económicas y sociales

9 marzo, 2026

Para quienes buscan entender las raíces del actual estado de Cuba, es fundamental recordar que antes de 1959 la isla era una economía próspera dentro de la región. Cuba tenía uno de los ingresos per cápita más altos de América Latina, una alimentación adecuada y servicios médicos y educativos de calidad. La población contaba con un alto consumo de carne y una producción agrícola que cubría la mayoría de sus necesidades.

La llegada de Fidel Castro marcó un cambio radical. Contrario a la idea de que detuvo una ‘democracia en juego’, el régimen anterior bajo Fulgencio Batista ya era una dictadura. Sin embargo, el nuevo gobierno instauró la primera dictadura abierta y centralizada del continente. Concentró todo el poder, eliminó derechos, estableció un partido único y promovió un sistema basado en el marxismo, con campos de trabajo y persecución política, incluyendo a homosexuales y disidentes.

En 1968, se dio la expropiación masiva de pequeñas y medianas empresas, muchas de ellas surgidas después de la revolución. Cerca de 58.000 negocios fueron confiscados, desde puestos ambulantes hasta talleres y bares, mientras sus dueños eran forzados a trabajos agrícolas o de construcción. Además, desaparecieron las parcelas campesinas dentro de las granjas estatales, eliminando toda forma de propiedad privada y mercado.

Fidel Castro se convirtió en el único empresario en la isla, tomando decisiones sobre la economía que perjudicaron sectores clave, como la ganadería y la agricultura, con políticas que redujeron la producción y la diversidad agrícola. La economía cubana, que antes producía la mayoría de sus alimentos, comenzó a depender de subsidios soviéticos que cesaron a fines de los ochenta, lo que dejó al régimen sin opciones para abrirse sin perder el control absoluto.

El régimen también impuso una ley contra la vagancia para controlar el ausentismo laboral y cerró las fronteras para evitar la emigración, aunque la élite gobernante mantenía privilegios como el acceso a la langosta en su mesa. La oportunidad de abrir la economía sin perder el poder absoluto fue descartada, consolidando un modelo económico y político que ha generado un impacto duradero y negativo en la isla.

Información basada en reportes publicados por EL NACIONAL.
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