La reciente Cumbre Escudo de las Américas marcó un punto de inflexión en la estrategia de Estados Unidos para enfrentar el narcotráfico y el crimen organizado en la región. El objetivo central fue fortalecer alianzas con países que estén comprometidos a colaborar activamente en esta lucha.
Brasil, la nación más grande de América Latina con el ejército más fuerte de Sudamérica, no participó en la cumbre. Su presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, es visto como un aliado de regímenes como Irán, Cuba y Venezuela, lo que ha generado desconfianza. Lula y su gobierno criticaron acciones recientes como la Operación Furia Épica, dirigida a desmantelar el régimen iraní. Este contexto ha llevado a que Brasil quede al margen de esta nueva alianza regional.
Por otro lado, México fue señalado directamente por el expresidente Donald Trump, quien describió al país como el epicentro de la violencia de los cárteles. Trump enfatizó que con los narcotraficantes no se puede negociar y abogó por su erradicación total, calificándolos de “un cáncer que contamina”. Esta postura deja a México como uno de los grandes perdedores de la cumbre.
En contraste, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, se llevó el protagonismo del evento. Trump lo elogió como un líder eficaz y confiable, destacando su capacidad para obtener resultados concretos en materia de seguridad.
Argentina también destacó en la cumbre. Recientemente recibió un apoyo histórico de 20.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional y fortaleció su cooperación militar con Estados Unidos mediante la adquisición de aviones supersónicos F16, dejando de lado equipos chinos. Esto refleja una relación estratégica y de largo plazo entre ambos países.
Otros países como Trinidad y Tobago, Guyana, Chile y Bolivia participaron activamente, mostrando un giro hacia políticas de seguridad y cooperación con Estados Unidos. La ausencia de Perú fue notable, a pesar de su sólida economía y alianza con EE.UU., reforzada tras rechazar la entrada de un barco militar chino.
En este nuevo escenario, Estados Unidos busca no solo aliados, sino socios confiables y comprometidos con la agenda de seguridad y defensa, sin tolerancias ni concesiones. La cumbre dejó claro que la relación con Brasil, México, Colombia y Venezuela seguirá siendo bilateral y limitada, marcada por una tensa calma.
La Cumbre Escudo de las Américas redefine las alianzas en Latinoamérica, mostrando un claro cambio en el compromiso regional contra las amenazas del crimen organizado.
Información basada en reportes publicados por El Nacional.

