El 13 de marzo, moradores del municipio Morón, en Ciego de Ávila, Cuba, protagonizaron manifestaciones nocturnas en rechazo a los apagones prolongados y la crisis económica que vive el país.
En videos difundidos en redes sociales se observa a grupos de personas realizando cacerolazos y coreando consignas como «¡Libertad!» mientras marchaban por las calles principales bajo la oscuridad causada por los cortes eléctricos.
Los manifestantes expresaron su hartazgo por la escasez de alimentos y la inestabilidad del suministro eléctrico. Uno de ellos afirmó: «Se cansó el pueblo de pasar hambre, trabajo, necesidad, sin corriente… ¡Se acabó!» al acercarse a la policía local.
Esta protesta no es un caso aislado. Durante la semana, en varios barrios de La Habana también se registraron cacerolazos nocturnos en protesta por la falta de electricidad. Además, estudiantes de la Universidad de La Habana realizaron una sentada pacífica para denunciar la suspensión de clases y la mala gestión de la crisis.
El mismo día, el presidente Miguel Díaz-Canel confirmó negociaciones con la administración de Donald Trump, aunque los detalles permanecen confidenciales.
El gobierno anunció la excarcelación de 51 presos el 12 de marzo, pero organizaciones de derechos humanos cuestionan cuántos de ellos son presos políticos.
La crisis cubana se agrava por el deterioro de las centrales termoeléctricas y la ausencia de combustible, lo que ha generado una crisis de gobernabilidad. La demanda ciudadana ya supera la falta de productos básicos e incluye reclamos por derechos civiles y políticos.
Información basada en reportes publicados por El Nacional.
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