El viernes 3 de abril, Cuba dio inicio a la liberación de 2.010 presos, como parte de un indulto anunciado la víspera en el marco de las celebraciones de Semana Santa. La medida, que calificaron como un «gesto solidario humanitario y soberano», se aplica en distintas cárceles del país, incluyendo La Lima y la prisión 1580 en Guanabacoa, La Habana.
Al amanecer, decenas de detenidos salieron de las prisiones y se reunieron con sus familiares, quienes los esperaban con emoción. Algunos expresaron su gratitud mencionando al Papa y realizando signos religiosos. Entre los beneficiados hay jóvenes, mujeres, adultos mayores de 60 años, extranjeros y cubanos residentes en el exterior.
El Gobierno cubano justificó el indulto tras analizar factores como la naturaleza de los delitos, la buena conducta en prisión, el tiempo cumplido y condiciones de salud de los reclusos. No se revelaron los nombres ni detalles específicos de los delitos incluidos.
Esta acción ocurre poco después de que Estados Unidos flexibilizara el bloqueo petrolero vigente desde enero, permitiendo el ingreso de un buque ruso con crudo a Cuba. Además, el 12 de marzo se liberaron anticipadamente 51 presos como muestra de «buena voluntad» hacia el Vaticano, que actúa como mediador histórico entre Cuba y Washington.
En respuesta, un portavoz del Departamento de Estado estadounidense pidió la liberación inmediata de otros presos que consideran detenidos injustamente.
Albis Gaínza, uno de los liberados, expresó: «Gracias por esta oportunidad que nos dieron. Hace falta que esto siga y suelten a más presos». Brian Pérez, otro beneficiado, destacó que esta oportunidad es única y recordó el sufrimiento vivido en prisión.
Información basada en reportes publicados por France 24.

