El Poder Judicial venezolano enfrenta una crisis profunda que pone en riesgo la garantía de derechos civiles y políticos para la sociedad. La Asamblea Nacional tiene la responsabilidad urgente de intervenir y renovar este poder, liberándolo del control partidista para que pueda administrar justicia de forma imparcial, autónoma e independiente.
La aplicación reciente de la Ley de Amnistía ha revelado un desconocimiento significativo del sistema judicial. La comisión designada por la Asamblea Nacional aún desconoce cuántos presos políticos permanecen en los centros de detención y cuántos cuentan con medidas cautelares.
Una situación alarmante es la presión ejercida por tribunales de terrorismo para que los detenidos acepten cargos, lo que evidencia que la ley vigente sigue excluyendo y discriminando a ciertos sectores de la población. Además, el Tribunal Supremo de Justicia ha declarado que la Ley contra el Delito de Odio es imprescriptible, una medida que genera preocupación.
Es fundamental que la Asamblea Nacional no demore más en otorgar los beneficios previstos en la Ley de Amnistía. Sin estas acciones, la justicia seguirá siendo una herramienta parcial que afecta el ejercicio pleno de los derechos humanos y constitucionales en Venezuela.
Información basada en reportes publicados por El Nacional.

