El uso de ciertos antibióticos puede cambiar la salud intestinal por casi una década, advierte un estudio realizado en Suecia con la participación de 15.000 personas. La investigación, encabezada por la Universidad de Uppsala, comparó el microbioma intestinal de quienes tomaron antibióticos con quienes no lo hicieron.
Los resultados mostraron que incluso un solo ciclo de antibióticos específicos, como la clindamicina y las fluoroquinolonas, produce alteraciones profundas y duraderas en la diversidad bacteriana intestinal. Estas modificaciones se relacionan con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades graves, incluyendo diabetes tipo 2 y problemas gástricos severos.
Gabriel Baldanzi, líder del estudio, destacó que el acceso a registros médicos completos en Suecia permitió identificar con precisión estos efectos a largo plazo. Por su parte, la profesora Tove Fall señaló su sorpresa ante el impacto significativo de la flucloxacilina, un antibiótico de espectro reducido, en la alteración del microbioma.
El estudio resalta que no todos los antibióticos afectan igual. Por ejemplo, la penicilina V, muy recetada fuera de hospitales, genera cambios leves y la microbiota se recupera rápidamente. Esta diferencia es clave para que los médicos elijan tratamientos que minimicen el daño intestinal sin sacrificar la efectividad.
Actualmente, los investigadores siguen estudiando cómo y cuándo se restaura el equilibrio bacteriano, pues ocho años de seguimiento podrían no ser suficientes para algunos casos. La investigación subraya la importancia de evitar el uso innecesario de antibióticos para proteger la microbiota, que funciona como una defensa vital para la salud humana.
Información basada en reportes publicados por El Nacional.

