El accidente del avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Colombiana ocurrido el 23 de marzo en el departamento de Putumayo ha provocado la muerte de 69 soldados y ha encendido un intenso debate político en Colombia. El siniestro, ocurrido en Puerto Leguízamo, involucra a 125 personas a bordo y ha generado versiones encontradas sobre las causas del accidente.
El presidente Gustavo Petro atribuye el incidente a la antigüedad y el estado obsoleto de la aeronave, que fue donada por Estados Unidos. Petro sostiene que, después de descartar un ataque, fallas en la pista o error humano, la «vejez del avión» es un factor clave. Además, el mandatario ha señalado que la Fuerza Militar colombiana ha perdido capacidad en los últimos quince años y ha subrayado su compromiso con la modernización del armamento.
Por su parte, la Fuerza Aeroespacial Colombiana defiende el mantenimiento y estado de los aviones Hércules, argumentando que con un adecuado cuidado estas aeronaves pueden operar por décadas. El comandante general Carlos Fernando Silva ha reiterado esta posición frente a las críticas.
La oposición política, en cambio, ha criticado a Petro por «politizar» la tragedia y lo responsabiliza directamente por el accidente, en medio de un clima político muy tenso, dado que las elecciones presidenciales están previstas para el 31 de mayo.
Mientras la investigación oficial sigue en curso sin conclusiones definitivas, el choque de versiones sobre el estado de la aeronave y la gestión militar ha puesto en primer plano la discusión sobre la defensa y el manejo de recursos en Colombia.
Información basada en reportes publicados por France 24.
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