El sistema energético cubano ha colapsado siete veces en los últimos 18 meses. Esta situación afecta directamente a la vida diaria y la economía de la isla, generando malestar social. Las centrales termoeléctricas, instaladas en la época soviética, funcionan en condiciones precarias y dependen en gran medida de la disponibilidad de combustible.
La crisis se ha intensificado por las sanciones y presiones de Estados Unidos, especialmente bajo la administración de Donald Trump, que busca aumentar la presión sobre Cuba.
Además, Cuba intenta diversificar su matriz energética con energías renovables y la cooperación de China, pero enfrenta obstáculos económicos y políticos que dificultan la transición.
Esta situación pone en evidencia la fragilidad del sistema energético cubano y su alta sensibilidad a factores externos, que impactan en la estabilidad del país.
Información basada en reportes publicados por France 24. Fuente original

