Venezuela tras Maduro: ¿Orden o Libertad Primero en la Transición?

18 marzo, 2026

Venezuela se encuentra en un momento decisivo tras la captura de Nicolás Maduro a principios de 2026. La expectativa inicial era que la oposición liderada por María Corina Machado tomara rápidamente el control, desmantelando el aparato chavista y avanzando hacia elecciones libres. Sin embargo, la realidad tomó un rumbo distinto.

Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, optó por respaldar un gobierno de transición encabezado por Delcy Rodríguez, una figura estrechamente ligada al régimen anterior. Esta decisión sorprendió a muchos seguidores de la oposición y refleja un cálculo estratégico centrado en la estabilidad del Estado y la continuidad de la producción petrolera, más que en la legitimidad democrática inmediata.

En Venezuela, donde el Estado, la economía y la política giran en torno al petróleo, la estrategia prioriza asegurar la producción energética y mantener la estructura institucional. Esta visión ha dado lugar a un modelo de transición denominado “petróleo primero”, que busca evitar un colapso económico y social antes de avanzar hacia reformas democráticas.

Este enfoque choca con la postura de María Corina Machado, que defiende la prioridad de la libertad y la democracia desde el inicio, aun aceptando la inestabilidad que ello pueda generar.

La estrategia que hoy domina, respaldada también por Washington, sigue la lógica de “orden antes que libertad”. Venezuela enfrenta un Estado debilitado, con instituciones erosionadas tras años de autoritarismo, una economía dañada y un sistema de seguridad política entrelazado con el poder.

Según sus defensores, la prioridad es evitar el colapso institucional recuperando el control territorial, la administración y la actividad económica antes de abrir el camino a la democracia.

El petróleo es la clave en este proceso. Venezuela tiene las mayores reservas mundiales de crudo, pero su producción ha caído a mínimos históricos por corrupción y mala gestión. Para EE.UU., sin recuperar la industria petrolera, no hay estabilización económica posible, y sin estabilidad económica, la transición política está condenada al fracaso.

Un colapso en el sector energético podría desencadenar un efecto dominó: quiebra fiscal, estallidos sociales, migración masiva, fractura en las fuerzas armadas y crecimiento de redes criminales.

Por ello, la prioridad actual es asegurar el control institucional y la recuperación del petróleo para estabilizar el país antes de avanzar hacia la democracia.

Venezuela se halla en una encrucijada histórica que plantea una pregunta esencial: ¿qué debe llegar primero, el orden o la libertad?

Información basada en reportes publicados por El Nacional.

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