El agua potable: un recurso estratégico vulnerable en conflictos modernos

18 marzo, 2026

El agua potable se ha convertido en un recurso clave y vulnerable en conflictos actuales, dejando de ser solo un problema ambiental para transformarse en una herramienta de presión estratégica. En el contexto del conflicto en Irán, se han registrado ataques a plantas desalinizadoras, que son esenciales para garantizar el suministro en zonas con escasez extrema.

En el Golfo Pérsico, la dependencia del agua desalada es crítica. Según José Fernando Pérez, doctor en Ingeniería Química y Ambiental, más del 80% del consumo en esta región proviene de la desalinización, con cifras que oscilan entre 70% y 90% para la población local. Esto revela la fragilidad absoluta del sistema ante cualquier sabotaje industrial.

En contraste, en España la desalinización representa solo el 3,5% del consumo nacional, aunque en Canarias alcanza hasta el 90%, y en la región del Levante cerca del 20%. Los ataques a infraestructuras estratégicas, advierte Pérez, han violado el derecho internacional y paralizado tanto a la población como a la industria. A diferencia de los ataques a instalaciones petroleras, que afectan principalmente el comercio, la interrupción en el suministro de agua detuvo operaciones en refinerías y fábricas que requieren flujo constante.

El experto afirma que “ninguna actividad humana subsistió más de veinticuatro horas sin el suministro” de agua. Además, el almacenamiento masivo de agua es limitado por sus altos costos, por lo que el suministro depende casi en tiempo real de la producción. En España, las plantas desalinizadoras solo garantizan hasta 48 horas de abastecimiento continuo.

La investigadora Sofía Tirado, del Real Instituto Elcano, señala que la crisis climática agrava esta situación, alternando sequías e inundaciones que presionan infraestructuras urbanas ya obsoletas. Destaca la urgencia de modernizar las redes de agua y reducir fugas para aumentar la resiliencia ante fenómenos extremos.

Esta realidad global muestra que el agua potable puede convertirse en un arma de guerra, afectando la vida cotidiana y la economía. La protección y modernización de infraestructuras hídricas se vuelven prioridades ante una amenaza creciente.

Información basada en reportes publicados por El Nacional. Fuente original.

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