La Misión internacional independiente de la ONU presentó el 12 de marzo de 2026 una actualización oral sobre la situación en Venezuela que revela que, a pesar de la salida de Nicolás Maduro y la llegada de Delcy Rodríguez como encargada del Ejecutivo, el sistema de represión permanece intacto.
En Caracas, el retrato de Maduro sigue colgado en ministerios como símbolo de una continuidad que no se traduce solo en apariencia. Según expertos de la ONU, el cambio en la jefatura no ha alterado las prácticas represivas que mantienen el control social y político en el país.
La misión calificó de engañosa la sensación de apertura política, señalando que la estructura de persecución sigue operando sin cambios. María Eloísa Quintero, experta de la misión, destacó que la represión es un organismo autónomo que sobrevive incluso a la captura o salida de sus principales figuras.
Además, la ONU condenó la intervención militar de Estados Unidos del 3 de enero, que dejó 82 muertos, incluidos dos civiles atrapados en el fuego cruzado. La misión señaló que, aunque existan motivos para sospechar que Maduro cometió crímenes de lesa humanidad, la acción militar extranjera fue ilegal y no es el camino hacia la justicia.
La paradoja, según los expertos, es que Maduro fue capturado violando garantías legales que ahora se le exigen al Estado venezolano para proteger a sus ciudadanos. La ONU exige un proceso judicial con estándares internacionales, algo difícil en el actual contexto geopolítico opaco.
Esta actualización deja claro que la transición política es frágil y que la democratización real enfrenta un obstáculo mayor: la persistencia del aparato represivo bajo una falsa apariencia de cambio.
Información basada en reportes publicados por El Nacional.

