La incertidumbre política en Venezuela se refleja en la expresión “por ahora”, que evoca un tiempo indefinido sin cambios concretos. Este término, marcado por la historia tras el intento de golpe de 1992, simboliza la permanencia de un poder inamovible.
Actualmente, según reportes de The New York Times, se considera inconveniente el regreso de María Corina Machado al país. La líder opositora, reconocida por su conexión con la gente y su influencia, compartió recientemente un desayuno en la Casa Blanca con Donald Trump y Marco Rubio, promotores de un plan de estabilización y transición para Venezuela.
Sin embargo, tanto Trump como Rubio mantienen que, por ahora
, conviene que la situación permanezca estable bajo el control del régimen actual, representado por Delcy Rodríguez, con quien mantienen una relación funcional que evita cambios abruptos en el país.
Esta postura responde a una estrategia basada en buscar cambios en el comportamiento del régimen en lugar de intentar su derrocamiento, según el análisis del escritor Alejandro Tarre. La estabilidad venezolana, alabada por algunos sectores del gobierno estadounidense, es vista como preferible frente a escenarios de caos e inestabilidad, como los que se observan en otros países.
Mientras tanto, la mayoría de venezolanos que aspira a un cambio político verdadero ha sido identificada en eventos como las elecciones del 28 de junio de 2024. María Corina Machado representa esa esperanza; su reciente participación en la toma de posesión de José Antonio Kast en Chile reunió a más de 16.000 personas, demostrando su liderazgo activo y conexión directa con la calle.
No obstante, su ausencia física en Venezuela y la falta de una apertura política real mantienen la democracia venezolana en suspenso. La pregunta sigue siendo: ¿cuándo llegará el momento para un cambio tangible?
Información basada en reportes publicados por El Nacional.

