Guerra en Irán desafía la estrategia energética y económica de China

10 marzo, 2026

La guerra en Irán ha comenzado a impactar la estrategia global de China, una nación que aún mantiene suficiente petróleo para varios meses, pero que ve amenazadas sus rutas energéticas y sus inversiones en Medio Oriente.

En Pekín, miles de delegados del Partido Comunista discutían una hoja de ruta para la economía china, que enfrenta problemas como bajo consumo, crisis inmobiliaria y una elevada deuda local. A pesar del avance en tecnología y energías renovables, el gobierno chino redujo sus expectativas de crecimiento económico por primera vez desde 1991.

China ha estado en una guerra comercial con Estados Unidos durante un año y ahora debe lidiar con una crisis en Medio Oriente que afecta sus principales rutas marítimas y el abastecimiento energético. El bloqueo prolongado del estrecho de Ormuz podría agravar estos daños.

Philip Shetler-Jones, del Royal United Services Institute en Reino Unido, señala que «un período prolongado de agitación e inseguridad en Oriente Medio perturbará a otras regiones importantes para China». Esto incluye economías africanas que dependen de inversiones del Golfo, las cuales podrían disminuir, generando inestabilidad que afectaría los intereses de China más allá de Medio Oriente.

Ante esta incertidumbre, China observa con cautela el desarrollo del conflicto. El profesor Kerry Brown, del King’s College de Londres, comenta que China se pregunta sobre el plan de acción estadounidense y reconoce la posibilidad de que no exista un plan claro, pero indica que China debe actuar sin dejarse arrastrar.

La relación entre China e Irán ha sido históricamente estrecha. En 1989, el líder supremo iraní Alí Jamenei visitó Pekín y desde entonces ambos países han fortalecido sus lazos. En 2016, Xi Jinping visitó Teherán y en 2021 firmaron una asociación estratégica de 25 años, con una promesa china de invertir US$400.000 millones, a cambio del suministro continuo de petróleo iraní.

No obstante, expertos señalan que solo una parte de esa inversión ha llegado a Irán, mientras que China continúa importando alrededor de 1,38 millones de barriles de petróleo diarios desde ese país.

China podría recurrir a Rusia para asegurar su suministro energético si la crisis se extiende. La situación representa un desafío para la segunda economía mundial, que debe balancear su crecimiento con las tensiones globales y regionales en Medio Oriente.

Información basada en reportes publicados por BBC News Mundo.

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