Estados Unidos ha identificado a Venezuela como un socio estratégico en el sector energético, una alianza que adquiere relevancia en un contexto internacional marcado por tensiones en el suministro de petróleo y riesgos en el Estrecho de Ormuz.
El presidente Donald Trump informó este 9 de marzo que su administración mantiene una relación estrecha con las autoridades venezolanas, en especial con la presidenta encargada Delcy Rodríguez, a quien calificó como «una mujer muy respetada que ha mantenido estabilidad y realiza un gran trabajo sin interrupciones».
Trump resaltó que Venezuela ofrece una fuente significativa de petróleo, gas y otros recursos energéticos que contribuyen a reforzar la seguridad energética estadounidense en tiempos de incertidumbre global.
El flujo de crudo venezolano hacia Estados Unidos se ha convertido en un pilar fundamental para esta cooperación bilateral. Hasta la fecha, aproximadamente 100 millones de barriles han sido transportados y están siendo procesados en refinerías especializadas en Houston, diseñadas para tratar crudo pesado.
Además, se prevé la llegada de otros 100 millones de barriles en los próximos meses, lo que consolidaría este canal de suministro y establecería una alianza energética que beneficia a ambas naciones.
En sus declaraciones, Trump destacó que la estrategia de su gobierno busca evitar un colapso institucional en Venezuela similar al ocurrido en Irak y que la preservación de sus estructuras estatales es clave para avanzar en acuerdos económicos y energéticos.
El mandatario afirmó: «Tenemos una fórmula que ha sido muy buena hasta ahora y creo que seguirá siendo buena. La relación es extraordinaria con Venezuela».
Esta nueva etapa representa un cambio en la dinámica entre ambos países y podría tener un impacto significativo en el mercado energético regional y global.
Información basada en reportes publicados por Notiscle PR5C LA.

