China ha hecho un llamado urgente para detener las operaciones militares en Irán y prevenir que el conflicto se extienda. Este 8 de marzo, durante la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular en Pekín, el canciller Wang Yi calificó la guerra como un enfrentamiento que «nunca debería haber estallado» y que no favorece a ninguna de las partes involucradas.
Wang Yi enfatizó la importancia de respetar la soberanía, seguridad e integridad territorial de Irán y otros países del Golfo, considerándolas inviolables y fundamentales para la estabilidad internacional. Además, condenó el uso abusivo de la fuerza, calificándolo como «inaceptable», y advirtió que el mundo no puede regresar a una situación de «ley de la selva».
El canciller también rechazó las tácticas de cambios de régimen y revoluciones de color, señalando que son impopulares y que las partes en conflicto deben regresar «a la mesa de negociaciones lo antes posible» para buscar soluciones pacíficas.
La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, reiteró la firme oposición de China a cualquier acción que viole la soberanía o integridad territorial de los países afectados, y pidió moderación para evitar agravar la crisis.
China, principal socio comercial y mayor comprador de petróleo iraní, ha expresado preocupación por el impacto del conflicto, que ha duplicado el costo del transporte de crudo, especialmente por el cierre del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio energético mundial.
Durante la rueda de prensa, Wang Yi también abordó temas globales como el proteccionismo en Europa, invitando a los países europeos a aprovechar las oportunidades de cooperación económica con China y evitar políticas que «encierren en una habitación oscura» las relaciones comerciales.
Información basada en reportes publicados por RTVE.

