El conflicto en Irán ha generado una profunda crisis humanitaria y política. Más de 6.480 personas han perdido la vida debido a la represión gubernamental, según organizaciones de derechos humanos. Esta situación ha sido motivo de preocupación para miembros de la diáspora y académicos iraníes.
El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques a Irán. Ese mismo día, el expresidente estadounidense Donald Trump afirmó: «Al gran y orgulloso pueblo de Irán, les digo esta noche que la hora de su libertad está cerca».
Mansoureh Shojaee, activista por los derechos de las mujeres e investigadora en la Universidad Vrije de Ámsterdam, rechaza la intervención militar. Desde los Países Bajos señala que «la democracia no viene de la mano del enemigo: él y su ejército están atacando a nuestra nación». Además, recuerda la larga lucha de Irán contra el totalitarismo y la dictadura, especialmente en el movimiento feminista. Shojaee enfatiza que la nación iraní no necesita una democracia impuesta con bombas y misiles.
Por su parte, Naghmeh Sohrabi, profesora iraní estadounidense especializada en Historia del Medio Oriente, indica que antes de los ataques había una parte importante de la población que sentía que nunca podría liberarse de la República Islámica. Sohrabi menciona las grandes protestas de finales de 2025 y principios de 2026, las más numerosas desde la Revolución Islámica de 1979. Según datos oficiales y de organizaciones, la represión dejó miles de muertos, aunque las autoridades reconocen una cifra menor y atribuyen muchas muertes a alborotadores.
Ambas académicas coinciden en que la crisis económica, las sanciones internacionales y la reducción de espacios para la disidencia están llevando a los iraníes al límite. La comunicación con familiares dentro del país se ha vuelto difícil o imposible para muchos en la diáspora, lo que aumenta la incertidumbre y el sufrimiento.
El embajador iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, reportó que 1.332 civiles, incluidos niños, murieron por los ataques de Estados Unidos e Israel desde el comienzo de la ofensiva.
Esta compleja realidad muestra que el conflicto en Irán no solo es militar, sino también social y político, con graves consecuencias para la población civil y el tejido social del país.
Información basada en reportes publicados por EL NACIONAL.

