Harry Styles marcó su regreso a la música luego de tres años de pausa con el lanzamiento de su cuarto álbum, Kiss All The Time, y un concierto especial en el estadio Co-Op Live de Mánchester, Inglaterra. Este evento reunió a 23.500 personas y fue grabado para un especial que se transmitirá por Netflix.
El show, que duró cerca de dos horas, incluyó las doce canciones del nuevo disco y cinco éxitos previos. Styles, de 32 años y exmiembro de One Direction, buscó crear una experiencia íntima para sus seguidores, invitándolos a guardar sus teléfonos y entregándoles cámaras desechables para capturar recuerdos físicos en lugar de historias digitales.
Fans de diversas partes del mundo, desde Inglaterra hasta España y Estados Unidos, viajaron para asistir. Las entradas, vendidas a 20 libras, fueron asignadas aleatoriamente entre millones de interesados, lo que generó largas filas y peticiones incluso el día del concierto.
El recinto se convirtió en un set televisivo con un escenario central hexagonal y pasarelas, mientras se reproducían canciones de otros artistas antes del inicio. A las 9:00 pm, Styles apareció vestido con un jersey azul y pantalones amarillos para iniciar la velada con la canción «Aperture», animando a la multitud con el grito «We belong together».
El cantante agradeció al público y destacó que el disco, inspirado en un festival en Madrid, ha tomado sentido al compartirlo en vivo. El especial Harry Styles: Una noche en Mánchester estará disponible en Netflix este domingo.
Información basada en reportes publicados por El Nacional.

